miércoles 7 de octubre de 2009

Enfoque de un escrito: método de la duda de Descartes.

Descartes, con su método de la duda y su preocupación de no incurrir en errores de la percepción a la hora de buscar la verdad (la humanidad venía de vivir bajo el engaño durante muchos siglos), sugiere el siguiente enfoque para guiar nuestra propia razón e intentar distinguir entre lo verdadero y lo falso.  De antemano recomienda renunciar a las opiniones que por educación nos han enseñado.  Su método es un enfoque que intenta minimizar el error, desechando las interferencias provenientes de los sentidos y la voluntad.  Concita el espíritu exacto de la lógica, el análisis y el algebra, como matemático creador que era.  (Véanse sus Meditaciones y Discurso del método).

Aplíquese el mismo como utilidad para enfocar un problema de caracter teórico, de investigación o monográfico.  Puede resultar útil a la hora de tratar la materia de un escrito.  Tiene todo el interés recomendado a quien pueda pretender “escribir algo” sin un plan.  Mucho se dice que es mejor tener cualquier plan que ninguno.

  1. Partir de una evidencia de los hechos a desarrollar.  No asumir algo como cierto a priori si, primero, no se cuenta con ella, con la evidencia.
  2. Dividir la materia a desarrollar en partes (lo que llamamos “análisis”), de modo tal que también las dificultades se parcelen.
  3. Guiar ordenadamente el pensamiento sobre las partes, yendo de los simple a lo compuesto o más complejo.
  4. Recapitular el desarrollo para verificar la posibilidad de que un punto se haya quedado sin tratamiento.

sábado 29 de agosto de 2009

Tema de lo fantástico

Todorov, Tzvetan.
Introducción a la literatura fantástica
Tiempo Contemporáneo, 1974. Pag.: 144.
..."El principio que hemos descubierto puede designarse como el cuestionamiento de los límites entre materia y espíritu.  Este principio engendra diversos temas fundamentales:  una causalidad particular, el pan-determinismo; la multiplicación de la personalidad; las [...?] ruptura del límite entre sujeto y objeto; y, por fin, la transformación del tiempo y el espacio.  Esta lista no es exhaustiva, pero puede decirse que reúne los elementos esenciales [...] de temas fantásticos."  A esto se le llama temas del "yo".  Por su parte, los llamados temas del "tú":  "se trata más bien de la relación del hombre con su deseo y, por eso mismo, con su inconsciente."  [Se observa que el deseo se realiza en circunstancias de crueldad y muerte.]  Hablamos acá de "temas del discurso", "ya que el lenguaje es, en efecto, la forma por excelencia y el agente estructurante de la relación del hombre con su prójimo."

Elementos de lo sobrenatural

Todorov, Tzvetan.
Introducción a la literatura fantástica
Tiempo Contemporáneo, 1974. Pag.: 131-3. 
Elementos sobrenaturales:  metamorfosis y pandeterminismo (todo, hasta el azar debe tener una causa, aunque sea aparente; "el límite entre lo físico y lo mental [...] deja de ser cerrado":  a un tocar de objetos, por ejemplo, deja de llover).  Tales, sirven de criterio para reunir en tópicos temáticos al género fantástico.

Funciones de lo fantástico

Todorov, Tzvetan.
Introducción a la literatura fantástica
Tiempo Contemporáneo, 1974. Pag.: 113.
Funciones de lo fantástico.  (1) pragmática (relación entre el signo y quien lo utiliza); (2) función sintáctica (relación de los signos entre sí); (3) función semántica (relación de los signos con lo designado por ellos).

Poe define el cuento

Todorov, Tzvetan.
Introducción a la literatura fantástica
Tiempo Contemporáneo, 1974. Pag.: 105.
"Para Edgar Poe, la novela breve se caracteriza por la existencia de un efecto único, situado al final de la historia y por la obligación que tienen los elementos del relato de contribuir a este efecto."

Lo fantástico y la 1º persona

Todorov, Tzvetan.
Introducción a la literatura fantástica
Tiempo Contemporáneo, 1974. Pag.: 101.
El uso de la primera persona parece convenir al relato fantástico.   ..."Lo fantástico exige la duda."  El narrador representado facilita la identificación del lector con los personajes (p. 105).

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